Pequeña reflexión personal sobre los tres primeros capítulos del Génesis

  • Antes de empezar a leer, sugiero que abra la mente, todo lo que lea, es una reflexión personal, muy personal.
  • No pretendo herir susceptibilidades, es posible que un día edite esto, o mejor que eso, lo complemente con otras breves reflexiones.
  • Si va a leer, es bajo su propio riesgo, soy responsable de lo que escriba y no de lo que entienda o interprete.




Hoy que puedo renegar de toda enseñanza recibida, por buena o por mala que fuere, porque hoy, me siento a hacer uso de mi libre albedrío, habiéndome liberado del dogma que me ataba, usando mi intelecto para ver las cosas con mis propios ojos, sin miedo a lo que opinen de lo que pienso. Porque soy un ser con ideas y sentimientos, que cuestiona, que busca respuestas, un ser que quiere saber más allá de lo que se le dice o se estipula que sea correcto saber.

Hace mucho que no leo la biblia, hace tiempo la leí completamente y me dijeron que no se leía así, que había un orden establecido, pero  ¿Quién establecía el orden?, la iglesia y sus gobernantes. Acaso ¿no fue la iglesia la que ordeno la biblia así como esta?¿no fue la iglesia la que se dio el gusto de escoger que libros iban y que libros no?, entonces me pregunté, por primera vez ¿por qué no podía leerla de cabo a rabo? Y volví a leerla y me di el gusto de saltarme capítulos aburridísimos.

Me siento hoy a desgranar el libro que me produjo más cuestionamientos, no sé si yo no lo sé leer o bien, no está bien redactado.

1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó

¿Acaso la Iglesia leyó este versículo en que dios, el dios de Israel, el dios de los judíos, el dios del cristianismo, nos ponía a los hombres y las mujeres al mismo nivel?, según la biblia, libro que usan como medida, manual y otros tantos adjetivos, todos ellos por inspiración divina, estaba equivocada?, Siglos enteros de olvido de un simple versículo, casi al inicio, hombre y mujer los creó, creados a SU IMAGEN Y SEMEJANZA, a los dos, ellas y ellos, pequeñas muestras de divinidad, semejantes al creador, sin distinción. Pero la belleza se pierde, porque poco más adelante, las mujeres solo somos un apéndice, algo hecho de una costilla… entonces, leo con detenimiento, que todo ser viviente, bestia y hombre, son creados de barro y la mujer, de un material más fuerte, el hueso (Gen 2; 19-22). Las mujeres, en un principio hechas del mismo material, ahora éramos creada, si bien de una costilla que dios tomó del hombre (en ningún caso donada por un hombre), hechas de un material más noble y más duradero, entregadas para ser ayuda idónea, compañeras, nunca, e ningún sitio dice, subyugada por el hombre. Ambos, estaban desnudos en el Eden, no sentían vergüenza, era natural.

(Gen 1; 29-30) Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.  Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.

Y fue asi hasta que, dándose cuenta que en medio del Eden, había un árbol que sacaría toda nuestra divinidad, dándonos sabiduría, se nos prohíbe, al hombre y a la mujer por igual, se nos prohíbe comer el fruto del bien y el mal. ¿acaso tener conocimiento del bien y del mal, no nos haría más responsables de nosotros mismos y del entorno?, todo lo prohibido tiene ese gusto de querer tenerlo, si, somos imagen del dios, pero no somos dioses, somos humanos, hombres y mujeres imperfectos.
En un comienzo dices comes, luego dices, no lo comas. Un ser pensante cuestionaría el hecho, un ser con algunas neuronas haciendo sinapsis cuestionaría el por qué si todo estaba permitido, de pronto ya no lo estaba, ¿no habría acaso una mente pensante, elucubrado mil razones?

(Gen 3; 1-5) Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal

La serpiente era astuta, es a la mujer, creada del hueso a la que se acerca, no al hombre creado de barro. Por siglos se ha dicho que es porque la mujer es más débil, no piensa, es inútil en razonamiento… Pero no es así, la mujer sabía de las órdenes de dios y las repitió con la obediencia entregada por el mismo que le diera libre albedrío. (Gen 3; 6-7) Y la serpiente nunca le dio una orden, solo le dijo lo que sucedería y fue ella, la varona, Eva, la que en su propio pensamiento, decidió comer, para abrir los ojos, para tener discernimiento del bien y del mal, para tener sabiduría, entonces, tomó el fruto y lo comió y se le abrieron los ojos y seguramente, fue tan maravilloso lo que podía ver, sin vergüenza de su desnudez, dichosa de lo nuevo, que extendió el fruto a su compañero, se lo ofreció, sin exigencias y el también comió, imitando a su mujer y de pronto, ambos tenían los ojos y de pronto nació la vergüenza y se vistieron con las hojas tejidas de la higuera.

Y llegó dios y les preguntó por qué habían desobedecido, obviando el hecho que el mismo les había creado y es la hombre al que llama, y el hombre, aun consciente de su propio error, le fue más simple culpar a su mujer (Gen 3; 9-12), entonces la mujer, aborreciendo la deslealtad del hombre, se escuda en la falsa disculpa, culpa a la serpiente de haberla engañado (Gen 3; 13). Yo, habría culpado a al serpiente de haberme desengañado. Y miren que fue dios quien puso la enemistad de la mujer hacia la serpiente (Gen 3; 14-15), para que le temiera, más bien, para que la serpiente no siguiera enseñándole, pues solo la mujer pudo lograr hablar con otro ser vivo que no fuera Adán, porque ella tenía la sensibilidad de hablar con una serpiente.

(Gen 3; 16-19) A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.  Espinos y cardos te producirá y comerás plantas del campo.  Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Y se nos expulsó del Eden, ese círculo de comodidad en donde, con los ojos cegados a la sabiduría, todo se tenía por gracia, llamado paraíso. Y se nos dijo que se nos multiplicaría todo dolor de parto y hasta entonces no habíamos parido, pero tuvimos miedo y todo lo natural de un parto, esa maravilla de traer a la vida y a la luz otro ser humano, carne de tu carne, se hace un doloroso momento, porque se nos dijo que así sería. Y se nos dejó a cargo del hombre y ahí comenzó el padecer como ser de segunda clase y comenzó la lucha femenina de volver a ser otro igual, tal como fuimos creados.

Y es dios el que le dice al hombre “en cuanto OBEDECISTE a la voz de tu mujer”, es dios el que le reclama al hombre, no haber pensado por si mismo, por no haber hecho uso de su libre albedrío, lo culpa por no haber sido más como ella, le mandó a trabajar la tierra, para señorearse de su mujer, por eso se pasan la vida culpándonos a las mujeres del trabajo que ha de hacer, sin pensar en su parte de la culpa, porque siempre le fue más fácil culpar que asumir.

Y si, volveremos al polvo, porque del polvo vinimos, porque hay más de Lilith y Eva en mi, porque no desconozco que primeramente, una mujer fue hecha de barro, pero todo el Génesis obvió hablar de ella, porque ella fue la primera en querer estar en igualdad y al Adán no quererlo y querer sojuzgarla como lo hiciera con las bestias, ella lo dejó, pero solo se le menciona a Lilith un par de veces más en la biblia y como “demonia”, porque al parecer, el pensar nos hace seres demoníacos, pero de Lilith quizá les escriba otro día.

(Gen 3:24) Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Había pues, otro árbol prohibido, el árbol de la vida y tienen a una espada encendida y un ejército de querubines custodiándolo, pero ya comimos del  fruto de la sabiduría del bien y del mal y somos libres de adquirir el conocimiento que nos dé, de todos modos, una vida eterna…


Carolina González Velásquez
Escritora

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